6 compañeros que puedes encontrarte a la hora de compartir piso 😱

Compartir piso puede ser una experiencia muy chula a la que alguna vez en la vida, casi todos hemos tenido que enfrentarnos. Algunos tienen que recurrir a compartir piso porque la economía no da para más y otros simplemente, porque se ven obligados a cambiar de lugar de residencia por estudios o trabajo y no quieren vivir solos.

Sea cual sea el motivo, la realidad es que compartir piso te cambia para bien y aprendes a compartir gastos, a “compartir” sentimientos y emociones y, cómo no, a entender mejor a las personas que tienes alrededor.

El hecho de compartir obliga a que tengas compañeros… que algunas veces pueden no ser muy normales. Por ello, te mostramos a los “personajes” que puedes encontrarte en tu nueva morada:

 

El “fiestas”

 

Si duerme durante todo el día, si desaparece varias veces en semana o si no se alimenta como uno más, son síntomas de que la fiesta le está pasando factura. En general, son “personajes” que adoran llevar gente a casa y que tienden a vulnerar las leyes espacio-tiempo. También, como todo en la vida, hay variantes mucho más “mainstream” como por ejemplo el “fiesta” Erasmus: son limpios y educados pero que se pueden beber todo lo que tengas por casa.

 

El “fantasma”

 

El típico compañero de piso que te asusta cuando aparece sigilosamente por la cocina. Ese “ser” que ni siquiera sabías que estaba en la casa… Entra, sale y desaparece sin ser visto.  Sin duda alguna, podría ser el compañero perfecto ya que ni habla, ni molesta, ni se le oye. El único problema es que, si eres un poco miedoso, lo pasarás un poco mal con sus silenciosas presencias.

 

El “limpio”

 

No dejan ningún plato sin fregar en la cocina, limpian hasta la última mota de polvo de la casa, mantienen los baños pulcros y su cama está perfecta todos los días. Un compañero de piso perfecto si no fuese porque, su estricta limpieza, te hará sentir “mal” si tú no limpias a su mismo nivel. Es decir, el perseguido puedes ser tú y que acabes sintiéndote un poco mal por no haber fregado la taza del desayuno…

 

El “veterano”

Muchas veces nos encontramos que en un piso de estudiantes está el típico de cuarentón que, por h o por b ha terminado viviendo con jóvenes. Sabe de todo y lógicamente puede ayudarte, por ejemplo, a arreglar la cisterna cuando se rompa y evitar tener que llamar al servicio técnico. No le gusta que le hagan muchas preguntas y se levanta tarde… ¿Por qué? Mejor dejarlo en interrogante. 🙂

 

El “perdido”

 

Un auténtico crack vendiendo la pose de “no enterarse de nada” con una sonrisa mientras, por dentro, se enorgullece por haberse escaqueado para hacer las tareas de la casa. Al principio nos dará la sensación de que hace “algo” en casa pero en unos meses nos daremos cuenta de que no hace nada… Nunca compra, ni limpia los baños, ni su plato de la comida… Un estratega profesional para hacerse el sueco 😉

 

El “ideal”

 

Y claro, llega el momento de hablar de la perfección. El compañero ideal: atento, responsable, divertido, de buena conversación. Aunque como todos, tendrá sus más y sus menos, lo fundamental es que da buen rollo vivir con él. Pero claro, como todo en la vida, este tipo de compañero de piso suele brillar por su ausencia…

 

A estas alturas ya sabrás que los compañeros de piso son como una caja de sorpresas, nunca sabes lo que te va a tocar- como diría Forest Gump. Para lo bueno y para lo malo, convivirán contigo hasta que tú decidas, así que lo mejor es adaptarse en la medida de lo posible a cada uno de ellos y mantener siempre la mente abierta. Aunque claro, siempre tienes la opción de cambiarte a uno de los miles de pisos que esperan a un buen “compañero” como tú 😉